La estatua que nunca fue Ney
En 1982, durante su discurso de aceptación del Premio Nobel en Estocolmo, Gabriel García Márquez afirmó que el monumento a Francisco Morazán en Tegucigalpa era, en realidad, una estatua del mariscal Michel Ney comprada en un depósito parisino de esculturas usadas. La frase no era nueva. Provenía de Eduardo Galeano, quien la había recogido de…