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Hace unos días me topé con este escrito del expresidente Marco Aurelio Soto (Tegucigalpa, 1846 – París, 1908) sobre las bondades naturales del municipio de Valle de Ángeles. Quería acercarme a su faceta de escritor, así que escribí algo al respecto.

Fragmento. Foteteca BUCENTAURO ©

La Reforma Liberal encabezada por Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa desde 1876 también promovió una serie de iniciativas educativas y culturales, cuyo principal impacto fue el surgimiento de la primera clase letrada del país. Los reformadores se nutrieron de un grupo de intelectuales, profesionales, oficiales militares y políticos nacionales y extranjeros que más tarde jugaron un papel decisivo en las transformaciones culturales y políticas de finales del siglo XIX en Honduras. Entre ellos estaban Adolfo Zúñiga, Céleo Arias, Alberto Membreño, Antonio Ramón Vallejo, Álvaro Contreras, Tomás Estrada Palma y el propio Soto, quien no sólo tenía motivaciones políticas y económicas, sino también literarias (Amaya, 2021).

En este campo, Soto es autor de Cabañitas (1881), un texto que consigna la valiente actitud de Demetrio Aguilar, un humilde herrero encargado del Juzgado de Paz de Ojojona. El 27 de julio de 1873, no importándole la falta de ayuda, rehusó huir y preservó el pueblo de los ataques de una banda de forajidos comandados por Diego Capón y Pedro García. Al respecto, Umaña (1999) comenta que «En el relato de Soto no existe intención de ficcionalizar. El autor deja constancia de un hecho histórico».

El texto que nos ocupa alusivo a este pueblo turístico titulado «Valle de los Ángeles» también fue publicado en marzo de 1881 y representa un fragmento de uno más extenso. Está escrito mayormente en una prosa donde distinguimos cuatro temas: exaltación, esperanza, nostalgia y memoria. El recuerdo, en tanto seña cabal de la memoria individual, se presenta mediante el primer cuarteto del soneto «Recuerdo importuno» de la poeta cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda:

¿Serás del alma eterna compañera
Tenaz memoria de veloz ventura?
Si el bien pasó cual ráfaga ligera,
¿Por qué el recuerdo inalterable dura?

Este remate con versos de Avellaneda evoca los días del reformador en Guatemala, y además de justificar la memoria, representan una comparación con el entorno de Valle de Ángeles. Asimismo, esta intertextualidad en la obra de Soto no deja lugar a dudas sobre la influencia cubana en la vida política e intelectual del exmandatario hondureño.

Aunque en sus líneas aparecen las bondades naturales del pueblo, la nostalgia y también las iniciativas para fundar una ciudad de encanto, parece que es necesario saber algo del contexto para obtener otra interpretación más allá de lo estético y literario.

Durante su mandato se creó oficialmente la New York and Honduras Rosario Mining Company, a su vez, Soto fue el principal accionista hondureño de la empresa, lo que sin duda contribuyó a que se instalará con toda comodidad en el país y que gozara de una gran cantidad de privilegios que hicieron más fácil la extracción minera.

Casa en Valle de Ángeles construida en la década de 1850 que perteneció al exmandatario hondureño Marco Aurelio Soto. Foto de José Castañeda en Google Fotos.

Un estudio revela que San Juancito pertenecía a San Juan de Flores en 1881 —de ahí su nombre— y nadie había querido cambiar esto hasta la llegada de La Rosario. Luego, en 1882, San Juancito y San Francisco pasaron a ser parte de Valle de Ángeles, justo en el inicio de la explotación minera. Comúnmente esto se hacía para favorecer a La Rosario.

Y es que con la cantidad de impuestos municipales que tenía que pagar esta empresa, cualquier alcaldía estaba dispuesta a pelear por este pueblo. Entonces trasladaban el caserío de San Juancito adonde el gobierno y los intendentes de La Rosario se sintieran cómodos y con menos presión de la población (Carrasco et al, 2016).

Soto escribe con propiedad, ya que disfrutó de este confort en la casa que tenía detrás de la iglesia católica de Valle de Ángeles, una especie de estancia para descansar en sus frecuentes visitas al mineral de San Juancito. Sin duda, este lugar de «clima tan sano» y de «fresca y constante brisa» fue lo que lo llevó a escribir el texto exaltador del Valle de los Ángeles.

El impulso que le dio a la Reforma Liberal y la consiguiente creación de un nuevo programa educativo y cultural en el país, inspirado en el modelo europeo, probablemente fue motivo suficiente para ser aceptado como académico honorario de la RAE en 1883.

En efecto, sus aspiraciones intelectuales fueron más allá. A principios de octubre de 1882 es propuesto para ocupar una plaza de académico honorario en la Real Academia Española (RAE). Al año siguiente es aceptado y agradece al Secretario Miguel Tamayo y Baus en carta de abril de 1883 su nombramiento.


Bibliografía

Revista Anales de Archivo Nacional, Tegucigalpa (1967) Tegucigalpa, fascículo 2, pág. 71

Amaya, J. (2021) El surgimiento de la primera generación literaria en Honduras. Publicación en Facebook.

Carrasco, N. & otros (2016) Impacto sociocultural y económico de la New York and Honduras Rosario Mining Company en Tegucigalpa (1880-1925). Tegucigalpa, Revista Yaxkin, año 38, volumen XXIX

Umaña, H. (1999) Panorama crítico del cuento hondureño. Tegucigalpa, Editorial Panamericana, pág. 19


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