La madrugada de este jueves 28 de marzo de 2019 falleció la poeta Juana Pavón. Padecía de un cáncer de orofaringe. Tenía 64 años y residía en Tegucigalpa. Su velatorio se realiza actualmente en el auditórium Juan Lindo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). A manera de homenaje reproducimos una entrevista publicada por el diario salvadoreño Prensa Gráfica el 26 de agosto de 2003.


Juana Pavón es una mujer sin tapujos para decir —en tono muy desenfadado— lo que su corazón y su cerebro le dictan. Además, no tiene problemas para hablar en público, y de cualquier tema: lo hace sin ambages y como si estuviera conversando con alguien de mucha confianza.

Así es ella. Clara y directa. Sencilla y sincera. Y muy excéntrica también, aparte de ser amena a la hora de recitar poemas.

Margarita Velásquez Pavón es su verdadero nombre, aunque la conocen más como «Juana la loca» por uno de sus escritos que lleva ese título y, bueno, por su manera de ser muy, pero muy, peculiar. Ella dice que le gusta más el nombre de Juana: «Las que se llaman Margarita tienen dinero, son blancas, de buenas costumbres y yo soy todo lo contrario».

La poeta Juana Pavón tiene muchas anécdotas por contar y su espontaneidad ha provocado resquemores en más de alguno. —Y usted, ¿cuántos hombres ha tenido? —le preguntó en cierta ocasión un periodista hondureño. —Menos que tu mujer —le respondió Pavón. El comunicador se molestó. —Para qué me hacés esas preguntas —le dijo ella.

Ha publicado dos poemarios (agotados) «Versos a dos voces» (1981), en coautoría con la poeta costarricense Carmen Naranjo, y «Yo soy ese sujeto» (1994), y cuenta con varios libros inéditos.

Llegó a El Salvador el pasado martes para ofrecer un recital durante la presentación de «Historias putas», un libro con testimonios de mujeres trabajadoras del sexo, escrito por la periodista de origen español Azahara Villacorta.

Al preguntarle a Juana Pavón sobre las protagonistas de ese ejemplar, señaló: «Mis respetos para ellas, que siempre las han tratado peyorativamente».

Son muchas veces las que ha venido a este país. La última fue en 1996 y ahora, con 58 años bien vividos, conversa con nosotros.

¿Le gusta El Salvador?

Me gusta mucho El Salvador y su gente, muy cariñosa conmigo, que me quiere y disfruta de mis locuras.

¿Es cierto que tiene pensado renunciar a su nacionalidad hondureña?

Mire, yo tengo una amiga periodista, y ese día yo estaba resentida, estaba llorando, se me caía el corazón, enojada conmigo misma, y lo dije en el momento, pero yo amo mucho a mi país… aunque no sería nada malo. Siempre he protestado porque necesito calidad de vida, me desahuciaron de la casa donde vivía porque debía renta, y qué barbaridad, decía yo, los que nos han gobernado todo lo que han robado y yo simplemente porque no tengo un trabajo, un salario… la poca plata me sale de los recitales que hago.

Como poeta es muy difícil vivir cómodamente o subsistir, y usted lo logra a través de sus recitales…

Y por la filantropía de mis amigos, que son muchos.

¿En qué parte de Honduras vive?

Ahorita en un montón de partes, a través del desahucio. Yo vivo en el anonimato, donde nadie me conoce, puede ser en El Salvador, en África, en Iraq (se ríe), en la casa de un amigo, en la calle. He vivido mucho tiempo en la calle porque no tenía donde vivir.

¿Y cómo hacía para subsistir en la calle?

Ah bueno, la locura atrae sus prioridades.

He leído hace poco, en una nota de prensa, que añora vivir en El Salvador.

Sí, a mí me fascina El Salvador y su gente, lo amo, me encanta ese movimiento cultural, que también lo hay en Honduras. Yo veo en cada salvadoreño un artista, un poeta y un músico, pero también amo a mi Honduras.

¿Desde hace cuánto se dedica a la poesía?

Desde que Diosito lindo me chorreaba desde el cielo esa maravilla que se llama musa. Es un don bien lindo. Y yo no soy una poeta disciplinada, a mí si no me chorrea el «coco» no lo hago.

¿Cuál es su compromiso como poeta?

Soy de vanguardia, pero no ese vanguardismo de la izquierda estúpida que ha existido, yo soy más real, mi poesía es vivencial, es mi vida y no sólo la mía, sino la de muchas mujeres.

La conocen como «Juana la loca», ¿se considera loca?

Siempre, desde niña, me di cuenta de que no era una chica común y corriente. Estudié en varios colegios de monjas y había una monja canadiense que me decía: «De las 500 alumnas que tenemos aquí, vos sos la más inteligente». Y yo sabía que lo era y aprovechaba mi inteligencia para hacer un montón de estupideces que mucha gente les llama locuras. Siempre fui rebelde, siempre hice lo contrario. Una vez una monja, que me caía mal porque era bien puritana, estaba hablando sobre el amor, y yo era una virgen de 15 o 16 años, y me preguntó: «¿Para usted qué es el amor?». «Ah, para mí el amor es una cosa maravillosa, pero sin aquella ‘cosa’ es horrorosa», le dije (se ríe), y ése llegó a ser el eslogan de todas mis compañeras. Eso sí, mi locura no es clínica, es divina. Ni quiera Dios.


Pulso

Religión: me bautizaron como católica.

Sor Juana Inés de la Cruz: primera feminista.

Clementina Suárez: una mujer maravillosa, de las poetas grandísimas.

Isabel Allende: otra mujer extraordinaria.

Monica Lewinsky: la mujer más feliz del mundo… según ella, verdad… tener el falo más famoso del mundo en sus labios, ¡ay! (se ríe).

Pablo Neruda: ¡uy! gran maestro, creador.

Jim Morrison: uno de mis artistas preferidos.

Honduras: mi hermoso y bello país, lo quiero mucho.

Juana Pavón: bueno, ojalá que no haya otra porque la mataría por igualada.

Un libro: «Las mil y una noches», es mi Biblia.

Una mujer: mi hija.

Un hombre: muchos.

Una película: «El pianista».

Una canción: (la canta) «a que no te atreves a salir conmigo una noche de estas».

Un dolor: el dolor de no poder hacer nada.

Un presidente: Gandhi.

¿Octavio Paz o Federico García Lorca? García Lorca.

¿Leonardo da Vinci o Salvador Dalí? Dalí.

¿Roque Dalton o Julio Cortázar? Cortázar.

¿David Beckham o Ronaldo? Me gusta más Maradona.

¿Honduras o El Salvador? Honduras hasta ahora.


POESÍA DE JUANA PAVÓN

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