II Jornada de Reflexión Histórica, Antigua Casa Presidencial, Tegucigalpa, 24 de noviembre de 2022.

Por Dr. Rolando Canizales


Hoy conmemoramos el 46 aniversario de creación de la Carrera de Historia de la UNAH. Su fundación significó un hito para el comienzo de la profesionalización del oficio de historiador en el país, tal y como lo señalan los revisores de la historiografía, Dr. Darío Euraque, Dr. Rolando Sierra y Mario Argueta.

Un 18 de noviembre de 1976, según Acta No. 300 del Consejo Universitario, inició la sesión que en uno de sus puntos acordaron los representantes de la comunidad universitaria aprobar la creación de la carrera de Historia. Pero el camino fue difícil para este logro de un pequeño grupo de historiadores soñadores compuesto por Marcos Carías, María de los Ángeles Chaverri, Laura Gálvez y Mario Felipe Martínez Castillo.

Honduras y la Universidad transitaban, a mediados de la década de 1970, por el reformismo militar, modelo político ideado para contener la convulsión social que hacía ver como una posibilidad la terrible injusticia social del campo en un tiempo en que la mayoría de la población era rural. La Universidad vivía profundas transformaciones desde que en 1957 obtuvo la autonomía. Poco a poco las autoridades y la academia incorporaban un componente humanístico en la enseñanza universitaria que con el paso del tiempo incluiría la apertura de carreras como las de Historia, Filosofía, Letras y Trabajo Social.

En 1962 se concluyó de organizar el Centro Universitario de Estudios Generales (CUEG) que planteaba formar entre los estudiantes de la universidad “una cultura humanística bien arraigada en las tradiciones de nuestra historia y civilización”, en palabras del rector Hernán Corrales Padilla. En 1966 se decretó el reglamento del CUEG que creó el Departamento de Ciencias Sociales. Este a su vez organizó la Sección de Historia y Antropología desde la cual se impartía la clase de Historia de la Cultura. Aquí se contratarían los primeros profesionales de la historia hondureños formados en el extranjero.

En 1975 se concluyó la primera propuesta del plan de estudios de la Carrera de Historia en los niveles de Bachillerato Universitario y Licenciatura. Los objetivos que planteaba eran tres: a) Rescatar las fuentes históricas; b) Investigar la historia de Honduras; c) Preparar textos para distintos niveles educativos.

En el plan prevalecían las materias de historia agraria, historia social e historia política. Había mucha influencia de la sociología. En 1978 tuvo lugar un Congreso Regional de Sociología que reunió a 200 científicos sociales, entre ellos los historiadores de la Carrera de Historia. 

Otro elemento de ese plan es el Taller de Historia de Honduras que aparecía como un “seminario”. Se esperaba que este taller vinculara a la academia con las necesidades de las comunidades. Por ello los estudiantes vivían un mes en la comunidad que estudiaban. Iba a tono también con una propuesta de educación popular. 

La idea de la historia que tenían los fundadores era de una ciencia capaz de plantear soluciones eficaces a los movimientos de liberación en temas como el planteamiento de una educación nacional, un discurso crítico a la demagogia de las élites y de sus ideologías sobre el pasado y la apropiación de este pasado de una forma que permitiera la planificación para el desarrollo. 

La historia debía crear un conocimiento científico para contrarrestar las ideologías dominantes. La historia estaba en permanente contradicción por no perder su identidad cuando trataba de proyectarse más allá de sus fronteras académicas o teórico-metodológicas. Sin embargo, no hay que temer a esto. Por el contrario, hay que analizar nuestros propios puntos de partida como investigadores: nuestros prejuicios políticos, nuestros orígenes sociales para actuar con honestidad intelectual. Porque la historia, el conocimiento que esta produce, no debe aislarse de la sociedad.


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