Este viernes la Iglesia San Juan Bautista de Ojojona realizó una muestra de los vestuarios usados durante el siglo XIX en el poblado la que denominó «La Ojojona de finales de S. XIX: Una visita en el túnel del tiempo. Se trató de una visita a diez escenarios recreados en las calles del pueblo que permitieron ver las modas, las usanzas y costumbres de sus habitantes.

Según el padre Tony Salinas, «la idea nació de poder experimentar algo nuevo en la vivencia de las festividades relacionadas con el patrón San Juan Bautista, cuya fiesta se celebra el 24 de junio». Además, detalló que «considerando la hermosura de la vida de Ojojona, sus edificios, la amplitud de sus calles y en el gran patrimonio que existe en sus casas y a través de las personas y sus costumbres, pensamos recrear escenas vivas de la experiencia humana vivida a finales del s. XIX, de 1890 en adelante».

El montaje se realizó sobre todo ubicando y estudiando el siglo XIX en Ojojona, periodo posterior a la independencia, en el cual se contaba ya con un desarrollo civil más amplio, con alcaldía y con un curato, etcétera. Lo primero fue estudiar la historia relacionada con este periodo. Después se distribuyeron las escenas entre los distintos grupos que podrían participar dentro de la parroquia. Asimismo, la ubicación de las casas que se usarían para tal motivo. Enseguida se empezó a ver toda la dinámica de utensilios, de mobiliarios, de vestidos y demás elementos que pudieran recrear escenas de ese pasado ya lejano para la sociedad actual. Se pensó en buscar patrocinadores y personas que a la vez nos pudieran ayudar a sacar adelante este proyecto.

«Creo que ha sido un éxito. Tuvimos la participación de unas 800 personas que se desplazaron desde Santa Ana, San Buenaventura e igualmente de la ciudad capital. Las escenas superaron las expectativas, los vestidos, los utensilios y las costumbres. Los jóvenes en la representación de los juegos que podrían tenerse en la época evidenciaron un ayer maravilloso», expresó el párroco.

El cura además adelantó que ya es la hora de que se abra un museo antropológico, donde no sólo haya pinturas de Pablo Zelaya Sierra, sino también de todo lo que se ha evidenciado en esta experiencia. «Hay muchas familias que poseen gran cantidad de objetos que podrían ser exhibidos en un museo histórico. Ojalá que la sensibilidad de nuestras autoridades nos permita realizar verdaderamente este museo», finalizó.


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